El Inadi y otras entidades sociales repudiaron el evento por considerarlo "discriminatorio y sexista". Su organizador, Marcelo Pérez Medel, rechazó en Radio 10 los cuestionamientos y aclaró que se trata de un desfile a beneficio.
Como todos los años, en la costa de la ciudad de Puerto Madryn estaba prevista la realización de un Bikini Open, que consiste en un espectáculo gratuito donde mujeres de la zona y alguna figura del espectáculo desfilan, pero el Inadi se opuso al mismo y se generó una polémica en torno a la postura de la organización.
El Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo y otros organismos sociales consideraron que este evento era "discriminatorio y sexista" y evitaron que se llevara a cabo.
Ante esta situación, los organizadores del evento respondieron con una serie de fuertes adjetivos contra las autoridades provinciales del organismo. Marcelo Pérez Medel dijo en declaraciones a Radio 10, que esta es la primera vez que lo discriminan.
El productor indicó que fue afectado por esta resolución ya que impidieron la realización de un desfile, que se organiza por sexta vez, y en el cual no se muestran mujeres desnudas sino que sólo se trata de un show con fines benéficos.
"Que se preocupen por la mujeres golpeadas, por la gente que está pasando malos momentos, que empiecen a darle respuestas a una sociedad que está postergada, que no tiene donde ir, que se muevan un poco", dijo Pérez Medel.
La resolución llevaba la firma de la presidenta provincial del Inadi, Alejandra Tolosa, y también de la Dirección de Género y Equidad de la Provincia del Chubut, el Consejo Provincial de la Niñez, Adolescencia y Familia, Comité de América Latina y El Caribe para la defensa de los derechos de la Mujer, entre otros.
En el documento aseguraron que "este concurso que expone el cuerpo femenino como objeto consumible, fomenta una sexualidad masculina basada en la dominación y en la violencia simbólica naturalizando al mismo tiempo prácticas referidas al consumo de los cuerpos de niñas, adolescentes y mujeres adultas, contribuyendo al incremento real de la violencia sexual contra éstas".
En este sentido, Pérez Medel cuestionó el verdadero sentido del repudio, al insistir que no existe en el evento ninguna intención discriminatoria, y que las mujeres que allí participan lo hacen voluntariamente.
"En todo caso se estaría cercenando la voluntad del individuo que decide que quiere exhibirse en un escenario, como lo hacen los artistas, para el disfrute del público", agregó.





